Reinaldo Cedeño Pineda en Juventud Rebelde. 20 de octubre 2019
miércoles, 8 de enero de 2020
sábado, 7 de diciembre de 2019
Néstor Baguer, ¿el compañero que "atendía" a Dulce María Loynaz?
"Si no fuera éste el caso y Baguer resultara ser delator de pura cepa, puede inferirse que su vinculación con la Academia Cubana de la Lengua le sirvió para vigilar los movimientos ''subversivos'' de Dulce María Loynaz en su propia casa, donde sesionaba la división criolla de la Academia Española de la Lengua"
Alejandro Ríos en El Nuevo Herald, 7 de mayo, 2003
Revista Bohemia, 7 de noviembre, 1986
Revista Bohemia, 18 de abril, 2003
viernes, 15 de noviembre de 2019
Discurso de Felipe VI pronunciado ante el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, durante su viaje a Cuba.
Foto: Revista Hola
"Permítame, en esta oportunidad y para terminar, que recupere el discurso que la gran poeta cubana Dulce María Loynaz escribió al recibir el Premio Cervantes en 1992. Recordó en ese discurso cómo su padre, el general Enrique Loynaz, recorriendo la ciénaga de Zapata durante la campaña de 1895, tropezó en un claro del bosque con un oficial español que dormía con la cabeza apoyada en un libro. Al despertarse y verse sorprendido, el oficial dejó tras de sí el libro. El general Loynaz se lo llevó consigo, prosiguió la marcha con sus soldados y, más adelante, “rendidos de fatiga” y en un momento de descanso, comenzó a leerlo. La lectura le hizo reír ante la sorpresa de sus hombres. El general compartió la lectura con sus soldados, quienes también comenzaron a reír porque, como ella afirma, “La risa, cuando puede participarse, hermana a los hombres”."
Leer el discurso completo en El Imparcial
domingo, 3 de noviembre de 2019
domingo, 13 de octubre de 2019
Dulce María Loynaz en 1987
Se desconoce quienes son las personas que la acompañan. Probablemente funcionarios del Ministerio de Cultura, al habérsele otorgado ese año el Premio Nacional de Literatura.
domingo, 25 de agosto de 2019
Esa casa de Línea y 14
Alfredo Prieto. OnCuba
Al romper
la República, la élite isleña había tomado la decisión de eliminar la huella
española en la arquitectura, toda vez que no representaba el espíritu moderno,
como Francia o Estados Unidos. Como
expresión de los tiempos, una de las obras construidas durante el proceso de
ampliación/remodelación del Prado fue la Glorieta, diseñada por el arquitecto
francés Charles Brun, donde tocaba la Banda Mayor del Ejército para disfrute de
los habaneros, bien sentados en sillas de hierro a su alrededor o iniciando la
práctica de plantar en el muro para tomar la brisa que venía del mar.
Cerca
vivían Enrique Loynaz del Castillo (1871-1963) y su esposa María de las
Mercedes Muñoz Sañudo, descendiente de vascos ilustres en los ámbitos militar y
religioso. Un hombre conocido por los habaneros debido a sus méritos durante la
Guerra del 95 y por componer el “Himno invasor”. Fue, en efecto, comandante,
teniente coronel, coronel y general de brigada, rangos alcanzados por méritos
propios, a lo que habría que sumar la confianza de José Martí y el hecho de
haber salvado de la muerte a Antonio Maceo en Costa Rica. Cuentan los
historiadores que a la salida de un teatro, un español le disparó al Titán por
la espalda, hiriéndolo gravemente. Sobre él avanzaba, arma en mano, otro peninsular
dispuesto a rematarlo. Pero cuando iba a disparar, una bala del revólver de
Loynaz y del Castillo lo puso fuera de combate...seguir leyendo
martes, 9 de julio de 2019
Catálogo de la exposición "Una vida de amor"
"Una vida de amor". Colección de abanicos de Dulce María Loynaz. Museo de Artes Decorativas, La Habana 14 de febrero-junio 2017.
Cortesía de María Rosa Oyarzábal.
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